Experto USerena explica por qué nuestras malas prácticas al consumir antibióticos están creando “súper bacterias”

La resistencia a los antibióticos es un problema que afecta a la salud pública en todo el mundo. Y va más allá de un dilema médico: tiene consecuencias económicas y en la industria. En el programa radial “ULS De La Tierra Al Universo”, el doctor en genética y académico de la Facultad de Ciencias USerena, Cristian Araya, detalló por qué ocurre este fenómeno.

Las bacterias tienen mecanismos naturales para defenderse de las moléculas que las atacan. Además de reproducirse muy rápido, tienen la capacidad de incorporar material genético del ambiente: por ejemplo, este puede contener genes de resistencia, muchas veces en plásmidos (moléculas de ADN circular). Así, pueden incorporar esta información y volverse resistentes.

Es por ello que “el uso indiscriminado de antibióticos genera un proceso de selección: se eligen aquellas bacterias naturalmente resistentes”, explicó el Dr. Araya.

Uno de los factores más preocupantes es la automedicación. “Mucha gente busca síntomas en Google y consume antibióticos sin diagnóstico. Cada patógeno requiere un tratamiento específico”, advirtió el académico.

Otro error frecuente es interrumpir los tratamientos antes de tiempo. “Si el médico indica Amoxicilina por siete días, pero dejamos de tomarla al quinto, esa caída en la dosis no elimina las bacterias, sino que favorece que las resistentes proliferen. Por eso hoy existen bacterias sin antibiótico conocido para su control”, señaló.

Este mal uso ha permitido la aparición de las llamadas “súper bacterias”, contra las cuales “lamentablemente no hay mucho que hacer”, explicó.

En este sentido, el Dr. Araya apunta que existen antibióticos de amplio espectro como última opción, pero no garantizan nada. Las infecciones intrahospitalarias son un caso: bacterias expuestas constantemente a medicamentos, donde la probabilidad de resistencia aumenta.

Otro riesgo asociado: daños a la microbiota

Abusar de los antibióticos daña la microbiota natural del cuerpo humano. “Un antibiótico no solo elimina bacterias malas, también destruye flora normal: intestinal, de piel, de mucosas. Esto genera problemas de salud asociados a esa pérdida”, comentó el Dr. Araya.

Un ejemplo de esto se da en mujeres que, tras consumir antibióticos por infección urinaria, deben tratar hongos vaginales, porque su microbiota se debilitó.

La microbiota además cumple funciones en defensa, inmunidad y metabolismo. Alterarla con antibióticos indiscriminados también tiene consecuencias para futuras generaciones.

El llamado final

El académico fue categórico en su recomendación: no automedicarse y siempre terminar los tratamientos.

“Si son siete días de antibióticos, deben cumplirse. Los últimos días son claves, porque allí se define la eliminación de las bacterias resistentes”, concluyó.

El capítulo completo de esta conversación está disponible en el canal de Spotify de @cienciasuls, puede encontrarlo como “ULS De la Tierra al Universo”.