Dra. Virginia Cuomo, académica del Departamento de Astronomía de la Universidad de La Serena, participó en un estudio internacional que identifica el límite del disco estelar de la Vía Láctea mediante el análisis de las edades de las estrellas, revelando nuevas claves sobre la formación y evolución de nuestra galaxia.

Comprender hasta dónde se extiende el disco de la Vía Láctea sigue siendo un desafío abierto en la astronomía, debido a las constantes transformaciones que modifican la comprensión de su estructura. En este contexto, un equipo internacional de astrónomos, en el que participa la Dra. Virginia Cuomo, académica del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Serena, logró identificar el borde del disco estelar de la galaxia mediante el estudio de las edades de las estrellas. Los resultados revelan que la mayor parte de la formación estelar ocurre dentro de 40.000 años luz del centro galáctico.
“Estudios detallados de la Vía Láctea como este son fundamentales, ya que es el único sistema donde podemos medir propiedades estelares con tal nivel de detalle y a gran escala a lo largo de todo el disco. Esto permite calibrar e interpretar observaciones de galaxias más lejanas, donde ese grado de precisión no es posible, convirtiendo a la nuestra en un laboratorio clave para entender los procesos que moldean la evolución de las galaxias externas”, comentó la Dra. Virginia Cuomo, académica del Departamento de Astronomía y coautora del artículo.
Para ello, la investigadora, junto a un equipo internacional, empleó un nuevo enfoque que combina el análisis de las edades de estrellas gigantes brillantes con simulaciones computacionales avanzadas de la evolución de galaxias. Este método reveló un patrón en forma de “U” en la distribución de las edades estelares, permitiendo identificar el borde de las regiones de formación estelar de la Vía Láctea.
“El alcance del disco de formación de la Vía Láctea ha sido durante mucho tiempo una pregunta abierta en la arqueología galáctica; al mapear cómo cambian las edades estelares a lo largo del disco, ahora tenemos una respuesta clara y cuantitativa”, señaló el Dr. Karl Fiteni, autor principal del artículo.
Según detalló la académica, este hallazgo fue posible gracias a mediciones precisas que permitieron, por primera vez, observar directamente cómo varían las edades de las estrellas desde el centro hacia el exterior de la galaxia. De esta forma, se identificó que las estrellas más antiguas se concentran en las zonas centrales, mientras que hacia el exterior aparecen estrellas más jóvenes, hasta llegar a un punto donde esta tendencia cambia.
Para confirmar que el patrón en forma de “U” marca el verdadero límite de la formación estelar eficiente, los investigadores utilizaron simulaciones de galaxias de última generación. Estas permitieron demostrar que existe un punto donde se produce una caída abrupta en la eficiencia de formación estelar, determinado a partir de la edad mínima de las estrellas, confirmando así el límite del disco. Este fenómeno se explica por la “migración radial”, proceso mediante el cual las estrellas se desplazan gradualmente hacia el exterior desde su lugar de origen.
Simulación en la que se observan estrellas muy antiguas formadas en la zona interna del disco que, a lo largo de la vida de la galaxia, permanecen en él, pero migran hacia regiones más externas.
La investigadora también destacó que estudiar la Vía Láctea no solo responde a una inquietud científica, sino que además tiene un valor cercano para las personas: “El disco de nuestra galaxia es algo que podemos observar a simple vista en el cielo nocturno, especialmente desde el norte de Chile. Esa franja luminosa corresponde justamente a la estructura que estamos estudiando”.
Respecto a su participación en el estudio, la Dra. Cuomo explicó que la investigación comenzó durante la pandemia, cuando aún era estudiante, formando parte de una colaboración internacional que se organizó de manera remota. “Éramos estudiantes e investigadores de distintas partes del mundo que empezamos a explorar preguntas sobre la estructura del disco galáctico. Con el tiempo, el trabajo se consolidó y permitió llegar a estos resultados”, indicó.
En esa línea, la académica subrayó que, pese a ser un objeto cercano, estudiar la Vía Láctea presenta múltiples dificultades, como la presencia de polvo, gas y la alta concentración de estrellas en ciertas zonas, lo que complejiza las observaciones. “Estudiar la estructura de nuestra galaxia nos ayuda a comprender no solo su funcionamiento, sino también los procesos de formación, evolución y comportamiento de otras galaxias en el universo”, afirmó.
A futuro, los astrónomos podrán mejorar este tipo de hallazgos con herramientas como 4MOST y WEAVE, con el objetivo de comprender con mayor precisión los límites y la evolución de la Vía Láctea. Asimismo, esta investigación destaca cómo las edades estelares —que en un comienzo eran difíciles de precisar— se han transformado en una herramienta clave para reconstruir la historia de formación y evolución de nuestra galaxia.
