Facultad de Ciencias de la USerena fortalece la prevención en salud mental con segunda versión de programa de monitoras y monitores

La iniciativa formó a estudiantes, académicos y funcionarios en herramientas para identificar señales de alerta, brindar una primera acogida y activar oportunamente las redes de apoyo, incorporando una perspectiva de género.

Con una ceremonia de cierre y certificación, la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Serena culminó la segunda versión del Programa de Formación de Monitoras y Monitores Preventivos en Salud Mental con Perspectiva de Género, iniciativa que busca fortalecer la prevención y promover una cultura del cuidado al interior de la comunidad universitaria.

El programa se desarrolló entre el segundo semestre de 2025 y el primer semestre de 2026, convocando a estudiantes, académicos y funcionarios de la Facultad de Ciencias, quienes participaron de un proceso formativo orientado a entregar herramientas para reconocer señales de alerta, escuchar, brindar una primera contención, orientar y activar los canales de apoyo y derivación disponibles en la Universidad.

La iniciativa surgió desde el Núcleo del Área de la Salud de la Facultad de Ciencias, a través de un trabajo colaborativo con el Departamento de Equidad y Género, la Dirección General de Asuntos Estudiantiles y el Departamento de Desarrollo de Personas. La articulación entre estas unidades permitió abordar la salud mental desde una mirada preventiva y con perspectiva de género, fortaleciendo las capacidades de quienes integran distintos espacios de la comunidad universitaria.

Durante la ceremonia, el Director General de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de La Serena, Alan Olivares, destacó la relevancia de contar con integrantes de la comunidad preparados para actuar frente a situaciones que puedan afectar el bienestar de otras personas.

“Como Universidad de La Serena entendemos que formar profesionales y ciudadanos íntegros implica generar condiciones para que quienes estudian y trabajan en nuestra institución puedan desarrollarse en espacios seguros, respetuosos, inclusivos y libres de toda forma de discriminación y violencia. Por ello, contar con personas capacitadas para observar, escuchar, orientar y activar oportunamente las redes institucionales constituye un aporte significativo para construir una comunidad universitaria más consciente, empática y protectora”, destacó Olivares.

El director de la carrera de Kinesiología y encargado del Núcleo del Área de la Salud de la Facultad de Ciencias, Dr. Alfredo Gary, destacó que el programa es resultado de un trabajo que comenzó hace aproximadamente dos años y que progresivamente ha ampliado su alcance dentro de la Facultad.

“Es extremadamente importante, porque es un trabajo que inició prácticamente ya hace dos años, que aglutina a las carreras de la salud y que ha seguido expandiéndose a todas las carreras de la Facultad. Más aún, es relevante porque es una actividad que nace desde las bases, desde la gente de las unidades, y que vincula directamente a estudiantes y funcionarios”.

En esta línea, Gary relevó que la iniciativa contribuye a fortalecer los vínculos al interior de la universidad y a construir espacios más seguros y respetuosos. “Permite generar comunidad y un sentido común que nos ayuda a dar respuesta a los requerimientos institucionales y, al mismo tiempo, avanzar hacia un ambiente de trabajo libre del abuso y la discriminación, donde podamos relacionarnos de una manera más empática y construir la universidad que queremos”, agregó.

Una formación construida desde distintas áreas

La formación contempló diversos módulos desarrollados por profesionales de las unidades participantes, abordando la prevención y promoción de la salud mental desde sus respectivos ámbitos de experiencia.

Marisol Avilés Aguirre, subcoordinadora del Departamento de Bienestar Estudiantil e integrante de la Comisión de Prevención del Suicidio, valoró especialmente el carácter colaborativo del proceso y el vínculo generado entre sus participantes.

“Somos distintas unidades que formamos a los monitores con perspectiva de género: el Departamento de Salud Estudiantil, el Programa de Prevención del Suicidio, el Departamento de Género y también Desarrollo de Personas. Se trabajaron diversos módulos con esta perspectiva, cada uno desde su expertise para poder entrenar a los monitores en que sean agentes comunitarios”.

Para Avilés, el proceso también permitió fortalecer los vínculos entre quienes forman parte de la Universidad, proyectando el trabajo más allá de la certificación. En este sentido, señaló que el desafío ahora es poner en práctica los conocimientos adquiridos mediante acciones comunitarias y preventivas en salud mental.

Herramientas que trascienden el espacio universitario

Entre las personas certificadas en esta segunda versión se encuentra Jacqueline Erazo, secretaria del Departamento de Física, quien destacó que los aprendizajes obtenidos pueden ser útiles tanto en el ámbito laboral como en las relaciones cotidianas.

“Para mí fue muy provechoso haber aprendido las técnicas para ayudar a la comunidad universitaria y no solamente a la comunidad universitaria, sino también a parte de mi familia, conocidos y amigos. Lo practico con los estudiantes, con profesores y, en realidad, fue muy bueno, porque aprendí mucho de cómo incluso controlarme yo también”.

La funcionaria destacó así que la formación no solo entrega herramientas para acompañar a otras personas, sino que también favorece el reconocimiento y manejo de las propias emociones.

Desde el ámbito estudiantil, Antonia Rojas, estudiante de tercer año de Kinesiología y monitora de esta segunda versión, valoró la experiencia formativa y la responsabilidad que implica contar con estos conocimientos.

“La experiencia fue muy agradable. Aparte de aprender, el ambiente en el que estábamos en clase era muy entretenido. Eso aportó mucho a que uno quisiera seguir yendo, a seguir aprendiendo y ahora siendo ya graduada, básicamente, ojalá pueda aplicar esas cosas de la forma correcta de cómo lo enseñaron, porque igual hay personas que lo van a necesitar y es importante que lo tengamos presente y que sepamos cómo aplicarlo”, señaló Rojas.

La estudiante agregó que conocer los canales de apoyo y derivación disponibles constituye una parte fundamental de la labor preventiva, permitiendo orientar a quienes requieran atención especializada.

Por su parte, Jaime Castillo, estudiante de cuarto año de Kinesiología y monitor del programa, destacó la utilidad práctica de los contenidos abordados durante los distintos módulos.

“El ambiente de los módulos fue bien amistoso y las herramientas que nos entregaban para identificar a personas que estuvieran pasando por una crisis o alguna situación complicada fueron muy útiles. Fue algo bastante motivador, porque siempre me encuentro con personas que atraviesan este tipo de situaciones y pude aplicar lo que iba aprendiendo”, indicó Castillo.

La experiencia de los nuevos monitores refleja uno de los principales objetivos de esta iniciativa: que los conocimientos adquiridos puedan incorporarse a los espacios cotidianos de la Universidad y contribuir a una respuesta temprana frente a situaciones que requieran atención.

Con esta segunda versión, la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Serena continúa fortaleciendo una estrategia de prevención y promoción de la salud mental con perspectiva de género, basada en la formación y articulación de su comunidad. El propósito es avanzar hacia una institución donde estudiantes, académicos y funcionarios cuenten con mayores herramientas para reconocer señales de alerta, acompañar de manera responsable y recurrir oportunamente a las redes especializadas.

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