Estudiantes y académicos de la USerena llevan sus juegos para aprender ciencias al V Festival de Aprendizaje y Juego en Santiago

La delegación de la Facultad de Ciencias presentó en la Pontificia Universidad Católica de Chile tres propuestas desarrolladas desde las carreras de Pedagogía en Química y Ciencias Naturales y Pedagogía en Biología y Ciencias Naturales, demostrando cómo el juego puede convertirse en una herramienta para abordar contenidos científicos complejos.

Convertir conceptos científicos que muchas veces resultan abstractos en experiencias que se puedan jugar, explorar y comprender fue el desafío que llevó a estudiantes y académicos de la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Serena hasta Santiago, donde participaron en el V Festival de Aprendizaje y Juego de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

La delegación estuvo integrada por los académicos Ramón Olivares y la Dra. Patricia Pizarro, ambos del Departamento de Química, junto a las estudiantes Javiera de la Fuente, de cuarto año de Pedagogía en Química y Ciencias Naturales; Catalina Cortés Vallejos, de quinto año de Pedagogía en Biología y Ciencias Naturales; y Aimee Aros Núñez, egresada de Pedagogía en Química y Ciencias Naturales.

La participación permitió presentar tres iniciativas desarrolladas en la Universidad de La Serena y compartir con investigadores, docentes y creadores que trabajan en el aprendizaje basado en juegos. Las propuestas abordaron contenidos como nomenclatura inorgánica, selección natural y cinética química, utilizando distintas mecánicas para transformar el aprendizaje de las ciencias en una experiencia activa y significativa.

Del aula universitaria al juego educativo

El trabajo comenzó hace aproximadamente tres años, a partir de una inquietud surgida en el marco de los Trabajos de Integración Disciplinar Didáctico de la carrera de Pedagogía en Química. Desde entonces, académicos y estudiantes han explorado el diseño de juegos con fines educativos, incorporando posteriormente a estudiantes de otras pedagogías científicas, particularmente de Biología.

“Empezamos a generar espacios dentro de la carrera para poder crear juegos con fines educativos. Después nos planteamos como desafío empezar a validar estas propuestas en contextos curriculares, en terreno, con muestras e instrumentos”, explicó Olivares.

Una de las iniciativas presentadas fue “Cazadores de reactivos”, desarrollada por Aimee Aros, propuesta que utiliza una mecánica de set collection para apoyar el aprendizaje de la nomenclatura inorgánica. Se trata, además, de la experiencia que presenta un mayor avance dentro del grupo, ya que ha sido sometida a procesos de validación y se encuentra en camino hacia una publicación asociada al aprendizaje.

De hecho, uno de los juegos desarrollados por el equipo fue probado con 196 estudiantes del sistema escolar, en establecimientos educacionales de la Región de Coquimbo, incorporando observaciones de docentes, análisis de jugabilidad y cuestionarios orientados a evaluar el aprendizaje.

Otra de las propuestas fue “5 segundos para sobrevivir”, creada por Catalina Cortés Vallejos, estudiante de Pedagogía en Biología y Ciencias Naturales, y orientada al aprendizaje de los postulados de la selección natural.

Para la estudiante, presentar su propio juego frente a personas vinculadas al aprendizaje lúdico significó un importante impulso para continuar desarrollando la propuesta.

“En el stand nos hicieron muchas consultas. Demostraban interés en saber de qué trataba el juego, las mecánicas y dinámicas que implicaba, y cómo estas aportaban al aprendizaje de los estudiantes”, relató Catalina, quien destacó además que la experiencia le permitió comprender que el juego educativo “no significa que sea algo solamente divertido, sino que tiene involucrada una intencionalidad y creatividad impresionante”.

La tercera propuesta presentada correspondió a Javiera de la Fuente, quien trabajó en una adaptación de una experiencia basada en analogías para abordar el aprendizaje de la cinética química.

La actividad propone utilizar piezas de LEGO para representar, de manera simplificada y manipulable, lo que ocurre durante una reacción química. A través de distintas rondas, los estudiantes exploran el concepto de colisión efectiva y posteriormente llevan los resultados a gráficos y cálculos que permiten relacionar la experiencia concreta con conceptos propios de la disciplina.

“Es algo muy simplificado, pero es para que los chicos entiendan lo que ocurre en una reacción química. Es una experiencia táctil, un juego al azar y otra forma de ver las cosas”, indicó Javiera.

La propuesta será próximamente testeada con estudiantes universitarios que cursan Fisicoquímica II, como parte del proceso de desarrollo y validación.

Aprender jugando y también aprender a enseñar

Más allá de la exhibición de los juegos, la participación en el festival permitió al equipo USerena conocer experiencias desarrolladas en otras instituciones, intercambiar metodologías y establecer nuevos vínculos con investigadores y creadores del área.

Para la académica Dra. Patricia Pizarro, uno de los principales aportes de la experiencia fue precisamente la posibilidad de que estudiantes de pregrado fueran protagonistas de una instancia de estas características.

“Generalmente uno como académico tiene la posibilidad de participar en congresos, pero la experiencia de que vaya un estudiante de pregrado a presentar y sea uno de los principales actores de esto es súper enriquecedora la experiencia para los procesos de formación inicial”, señaló Pizarro.

La académica también destacó el carácter interdisciplinario de la iniciativa, que ha permitido vincular el trabajo de las pedagogías de Química y Biología y proyectar el uso del juego como estrategia para distintas áreas del conocimiento.

“Aprender a través del juego no es solamente para las disciplinas de ciencia. Es transversal y permite sacar ideas y extrapolarlas a otras disciplinas”, agregó.

En esta misma línea, Aimee Aros valoró la posibilidad de compartir con personas que trabajan en educación lúdica y conocer nuevas alternativas para continuar desarrollando los proyectos.

“Es un área con un gran potencial, ya que no es solo un juego, es una nueva forma de aprender y motivar a los estudiantes en asignaturas que resultan complicadas”, sostuvo Aros.

La participación en el V Festival de Aprendizaje y Juego fue posible gracias al apoyo de la Facultad de Ciencias y del Departamento de Química, mientras que el desarrollo de los juegos ha contado con financiamiento de la Oficina de Creación e Innovación de la Universidad de La Serena, recursos que han permitido adquirir materiales y apoyar el proceso de creación de las propuestas.

Con esta experiencia, el equipo espera continuar avanzando desde los primeros prototipos hacia juegos educativos validados y con posibilidades de transferencia a establecimientos educacionales. Entre las proyecciones también se encuentran nuevas colaboraciones y la posibilidad de organizar futuras instancias de intercambio con otros equipos que trabajan en aprendizaje basado en juegos.

Así, lo que comenzó como una inquietud surgida dentro de una asignatura universitaria hoy se proyecta como una línea de trabajo que conecta formación docente, innovación, investigación y divulgación científica, poniendo el juego al servicio de una pregunta fundamental: cómo hacer que aprender ciencias también sea una experiencia que se pueda vivir, experimentar y disfrutar.

 

 

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