La iniciativa “Súmate, previene y transforma en comunidad” continuó su proceso formativo con una jornada centrada en inclusión y discapacidad, como parte de la fase final del programa de formación de monitoras y monitores preventivos en salud mental con perspectiva de género.
Con el propósito de continuar fortaleciendo las competencias y habilidades de integrantes de la comunidad universitaria para abordar y prevenir situaciones relacionadas con la salud mental y la violencia de género, la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Serena dio inicio, el pasado miércoles 23 de septiembre, a la fase final del programa de formación de monitoras y monitores preventivos en salud mental con perspectiva de género: “Súmate, previene y transforma en comunidad”.
La jornada correspondió a la primera sesión del nuevo ciclo formativo, dirigido a personas participantes que habían completado el ciclo de formación 2025-2026. Esta nueva etapa contempla un módulo de trabajo sobre inclusión y discapacidad, seguido de un módulo orientado a la definición de roles, ámbitos de acción y propuestas de intervención de las y los monitores.
Durante esta primera sesión, desarrollada en el Taller de Enfermería del edificio de Psicología y Enfermería, se abordaron contenidos relacionados con la presentación del Área de Inclusión y Discapacidad, la Política de Diversidad e Inclusión, los modelos de discapacidad y conceptos básicos, el uso correcto del lenguaje y estrategias para incorporar la inclusión desde los distintos contextos de la comunidad universitaria.
Fortalecer herramientas para el acompañamiento
La importancia de este tipo de espacios también fue destacada por quienes participan desde distintos ámbitos de la comunidad universitaria. Gabriela Soto, enfermera clínica de la Clínica Odontológica de la Universidad de La Serena, valoró la instancia como una oportunidad para fortalecer tanto conocimientos como habilidades necesarias para abordar distintas situaciones relacionadas con la salud mental.
“Estas actividades ayudan al fortalecimiento de los conocimientos, que adquirimos en pregrado, pero también al fortalecimiento de las habilidades, sobre todo blandas para el manejo de lo que son pacientes, funcionarios, docentes y estudiantes”, señaló.
Desde su experiencia profesional, Soto explicó que ha enfrentado situaciones de mayor complejidad vinculadas a la salud mental en el contexto de atención de pacientes, por lo que consideró que este tipo de formación entrega herramientas para mejorar su abordaje.
Asimismo, destacó el carácter de esta iniciativa dentro del contexto universitario, especialmente por incorporar a funcionarias y funcionarios en estos procesos de formación preventiva.
La continuidad de la iniciativa
La programación contempla una segunda sesión sobre estas materias el próximo 7 de octubre. Posteriormente, el 21 de octubre, 4 y 18 de noviembre, se desarrollará el segundo módulo, centrado en la definición de los roles de monitoras y monitores, sus ámbitos de acción y propuestas de intervención en colaboración con las unidades formadoras.
El proceso culminará el 2 de diciembre con una evaluación integrativa y el cierre formativo.
De esta manera, la continuidad del programa busca que las monitoras y monitores no solo reciban formación, sino que también puedan participar activamente en acciones de promoción y prevención dirigidas a la comunidad. De acuerdo con la planificación del proceso, se espera además que puedan colaborar en actividades vinculadas a ámbitos como la salud mental, la inclusión, la convivencia y la equidad de género.
